Desarrollo personal

Amistad tóxica

Identifica este tipo de relaciones abusivas 

Este artículo tiene por finalidad ayudarte a identificar una relación de amistad tóxica. Las personas no son tóxicas en sí mismas, pero la relación entre ellas sí puede serlo.  

La palabra “tóxica” es una metáfora para referir a los daños que la relación puede causar en uno o ambos miembros.   

Características esperables de una relación de amistad  

La amistad es una forma de relación íntima presente desde la niñez hasta la ancianidad. Las amistades están en diversas situaciones y lugares a lo largo de la vida: la escuela, el trabajo, el vecindario, las actividades de ocio, entre otros.   

Habitualmente se deben cumplir ciertos requisitos para que las personas se consideren amigas. Uno de ellos es la intimidad, caracterizada por la capacidad de confiar, mantener secretos, de conocerse mutuamente y de serse fieles.  

También es importante que percibamos crecimiento personal en la amistad a través de consejo o del apoyo ante los conflictos.  

La empatía es igualmente de significativa, pues sentimos que hay afinidad y aceptación. Por último, la incondicionalidad se entiende como la trascendencia en el tiempo y la presencia constante.  

Las amistades juegan diversos papeles a lo largo de la vida y de manera distinta entre las personas. Principalmente, brindan apoyo positivo, ayudan a sentirnos pertenecientes a algo, ayuda a satisfacer diversos tipos de necesidades, favorece actividades de ocio, entre otras.  

Una relación de amistad puede ser un factor protector frente a problemas de salud mental. Sin embargo, también pueden generar daño, haciendo que uno o ambos miembros experimenten efectos psicológicos negativos.  

Señales de alerta para amistad tóxica 

Pregúntate cómo te sientes cuando estás con cada una de las personas que consideras amiga o amigo: ¿Ansioso?, ¿Culpable?, ¿Relajada?, ¿Puedo ser yo mismo? Pero también reflexiona sobre ti, ¿cómo actúo con esa persona?, ¿le noto cómoda cuando está conmigo?  

Ten en cuenta que todas las amistades brindan diversas experiencias y emociones. También considera que es normal que las personas cambiemos y, por tanto, nuestra relación de amistad también se transforme en el tiempo.  

Algunas señales para valorar si su relación de amistad es tóxica:  

Amistad tóxica

 

  • Baja reciprocidad: uno de los miembros de la relación percibe que apoya o muestra más interés en el otro, pero que no obtiene ayuda de vuelta cuando la necesita.  
  • Degradación: uno o ambos se burlan frente a otras personas o entre ellos, haciendo que, uno se termine sintiendo humillado o menospreciado.  
  • Divulgación: se rompe la confidencialidad compartiendo secretos o información íntima sin que se respete la privacidad.  
  • Agotamiento por apoyo: a pesar de la motivación por escuchar y apoyar a la otra persona, termina por agotarse emocionalmente ante sus problemas, desgastándose en otras áreas de su vida.  
  • Condicionalidad: las actividades y los momentos en los que comparten es decidido sin tomar en cuenta los intereses de ambos miembros.  
  • Desvaloración: percepción de que se está saboteando aquellas cosas buenas que le causan felicidad, o que hacen dudar sobre las capacidades o el valor que tienen. Habitualmente terminan sintiéndose mal consigo mismo luego de pasar tiempo con la otra persona.   

Las señales descritas son solo de referencia y no son todo. Siempre siga su intuición para saber si está sosteniendo una relación que contribuye a su bienestar o bien le perjudica.  

Alternativas para afrontar una relación de amistad tóxica   

Muchas veces somos quienes sostenemos los problemas de la relación al tolerar ciertos comportamientos y actitudes. Es importante para fomentar amistades, establecer límites y expectativas sobre cómo nos tratamos unos a otros.   

Abra la posibilidad al cambio. Parta conversando lo que sucede y solicite a la persona que cambie su actitud.  

Puede intentarlo de la siguiente manera:  

“¿Sabes el otro día cuando dijiste/hiciste…? Me hiciste sentir/pensar… Quería averiguar qué te motivó a decir/hacer eso, así que deberíamos hablarlo y aclarar las cosas”.     

Si la persona no cambia, pero aún nos interesa, podemos intentar otras cosas antes de disolver la amistad. Una de ellas es distanciarse disminuyendo la cantidad de veces que conversamos o que nos vemos con la persona. Otra forma es estableciendo límites a actividades o temas de conversación.   

Finalmente, si la relación ha llegado a un punto en el que se percibe que saldremos aún más lastimados, es mejor romper la amistad. Para ello comuníquele de manera directa y clara que ya no quiere mantener la relación.  

Si bien todas las amistades son únicas, lo cierto es que podemos volver a vincular con otras personas con quienes se forme una relación que contribuya al bienestar de ambos. 

Más temas de toxicidad aquí


Iván Baeza Belmar

Es normal que en la vida experimentemos crisis. Aunque a veces esas situaciones comienzan a generarnos problemas a los que intentamos encontrar soluciones sin lograrlo. Esto nos puede generar una imagen negativa de nuestras capacidades o de nuestro valor como persona. Al dejar pasar mucho tiempo esos problemas se acumulan aumentando las dificultades. Es importante parar ese círculo asfixiante lo más pronto posible. Para saber más de mi clic aquí.

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