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Creatividad: Los beneficios de nutrirla para mi salud mental

como cuidar la salud mental

Hola, soy Dani, parte de quienes desde la hermosa profesión de la psicología hemos escogido Psyalive para llegar con nuestra labor a más personas de diferentes lugares de Latinoamérica y el mundo. Y vengo a enseñarte como cuidar la salud mental, a través de la creatividad.

Vengo a proponer algunas reflexiones e ideas acerca de una de las habilidades que más aportan a las personas y sociedades día a día; y que, aun así, muchas veces no sabemos mucho cómo abordarla, ni cómo ejercerla, llevándola a acciones concretas: la creatividad.

Es como si se tratase de pompas de jabón que se escapan y revientan cuando quisiéramos tomarlas para conservarlas por más tiempo.

¿Qué es la creatividad?

La creatividad es definida de muy distintas maneras desde diferentes disciplinas y puntos de vista. En lo que podemos estar de acuerdo es que es una habilidad que compartimos con otros seres vivos y nos permite resolver problemas o desarrollar tareas de modos nuevos o con resultados nuevos, a partir de aprendizajes, elementos e ideas que ya conocíamos.

Similar es lo que ocurre en la cocina cuando descubrimos un nuevo sabor experimentando la mezcla de ingredientes o recetas de uso común, o cuando reorganizamos los elementos dentro de una sala
y con ello aparece como por arte de magia nuevo diseño o composición que renueva los aires y la energía que sentimos en ella.

En la cultura dominante esta habilidad suele ser colocada en un lugar exclusivo para artistas y personas excéntricas, o personalidades que en la historia han sido indicadas como geniales. Aun así, día a día, cada persona desde su lugar y modo de vivir puede acceder a desarrollar su propia habilidad creativa.

Usa la creatividad e innovación: ¿Como cuidar la salud mental?

La innovación es un concepto estrechamente ligado a la creatividad, ya que la habilidad creativa ha sido aquella que ha ido llevando a revoluciones y cambios de puntos de vista importantes a través de nuestra historia, y es que esta hermosa habilidad nos lleva a ir conociendo nuevos horizontes respecto a las potencialidades que es posible ir desplegando en nuestro día a día.

Podemos generar innovaciones en todo ámbito de nuestras vidas, desde nuestra propia persona, hábitos, entorno cotidiano, vínculos, espacios laborales, comunitarios, como también llegar a impactar a escala global, considerando además que las herramientas tecnológicas han ido constante y rápidamente acortando todas las distancias comunicativas.

En las organizaciones y empresas modernas también se preguntan como cuidar la salud mental y, por ende, está muy en boga este término. Promover la creatividad e innovación en los espacios de trabajo es una política cada vez más relevante y valorada en ellas, ya que permite generar valor diferenciador frente a otras e ir optimizando un desarrollo organizacional estratégico.

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Algunas pistas desde la neurofisiología

Desde la Neurofisiología se ha podido ir demostrando lo poderosa que es nuestra imaginación. Por ejemplo, en prácticas deportivas como la gimnasia y atletismo se ha comprobado que si, previamente se imagina cada uno de los pasos para efectuar un ejercicio, desplegar una destreza, vencer un reto o marca, la posterior ejecución suele ser mucho más efectiva.

Esto, porque cuando imaginamos, generamos conexiones y redes neuronales que facilitan aquellas. Es como una base que permite que luego las acciones se puedan sostener en una base más sólida y que permite ir robusteciendo y consolidando una práctica física.

Así también, ocurre cuando perdemos alguna extremidad y luego la seguimos sintiendo como si siguiera presente, debido a las conexiones neuronales propioceptivas que, al mantenerse en el tiempo, hacen que lo sigamos percibiendo.

Por otro lado, podemos encontrar un interesante mundo en relación con la frecuencia de ondas emitidas por nuestro cerebro. Desde una rama de la fisiología que estudia la funcionalidad del sistema nervioso, la neurofisiología, se han identificado distintas frecuencias para las ondas emitidas por la actividad cerebral.

Aquellas asociadas a un estado de alerta, conciencia y concentración son las denominadas ondas Beta, son más constantes e intensas que las Alfa, las cuales por su parte se presentan cuando bajamos un poco la guardia, y nos relajamos, permaneciendo aún en estado de vigilia.

Luego, cuando logramos un estado de sueño profundo, nos encontramos con una frecuencia de ondas delta, aunque esto suele ocurrir más en las personas cuando estamos recién nacidas o en nuestra niñez. Cuando nuestro cerebro emite ondas delta, podemos desplegar nuestros potenciales imaginativos, creativos, reflexiones y se elaboran los sueños.

Y, finalmente, cuando estamos en un estado de emisión de frecuencias de ondas gamma, es cuando podemos desplegar el más alto procesamiento cognitivo, que permite integrar y profundizar constructivamente nuestros aprendizajes y habilidades.

¿Qué salta a la vista con este recorrido por nuestras distintas frecuencias de ondas cerebrales? Podemos observar que muy por el contrario a lo que la vida moderna viene valorando e impulsando, que es la rapidez, inmediatez y sobre alerta, en realidad el desarrollo profundo de nuestras mayores facultades requiere de relajación profunda.

Por lo que llegamos más lejos y más profundo hacia el despliegue amplio de nuestras potencialidades cuando aprendemos a descansar y detenernos verdaderamente; tal como lo han venido practicando y transmitiendo diferentes culturas ancestrales, no sólo desde oriente con prácticas meditativas, entre otras.

También en muchos otros territorios del planeta, incluida Latinoamérica, cuya historia es mucho más basta que aquella que nos ha impuesto la colonización, se desarrollan desde milenios diferentes prácticas que permiten a las personas y colectividades conectar con sus ritmos naturales, a través de diversos rituales con elementos de la naturaleza, cantos y sonidos, etc.

como cuidar la salud mental

¿Cómo integrar en nuestro exigente modo de vida moderno este tipo de hábitos, como cuidar la salud? Nuestro sistema nervioso tiene una tendencia permanente de fluctuar entre la tensión y la distensión, tal como nuestro corazón palpitante va expandiéndose y contrayéndose constantemente. Este ir y venir hace posible nuestra autorregulación constante, y los desbalances se producen cuando dejamos de transitar entre uno y otro estado, quedándonos en tensión crónica, estrés y/o traumas, y estrés postraumático.

Por su parte el Neurocientífico, fisiólogo y médico Paul Maclean nos ha aportado desde hace muchos años la comprensión del denominado cerebro tri-uno, el cual permite dar cuenta de cómo la evolución humana ha ido integrando el desarrollo de 3 cerebros en uno:

  • un cerebro reptil – instintivo, que permite mantener nuestra supervivencia, relacionado con cómo actuamos y lo que hacemos, es decir nuestras costumbres, ritos, hábitos, rituales, rutinas, adicciones, la territorialidad, los condicionamientos y adicciones, imitaciones, inhibiciones y seguridad;
  • un cerebro mamífero – emocional (límbico), vinculado al sentir y desear, que nos faculta como seres sociales y amorosos, protectores de nuestros seres queridos, empáticos y con la posibilidad de una gestación y crianza que toman tiempo, permitiendo llegar a desarrollarnos como los complejos seres que somos;
  • y, finalmente el cerebro racional o neocorteza, que habría sido el último en aparecer y permite ejercer hasta cierto punto, un control de sus antecesores.

No obstante, esta posibilidad de control es relativa a cómo estamos viviendo, ya que un sistema nervioso en permanente sobre alerta más bien está siendo dominado por su cerebro reptil, ya que cuando dicho estado se sostiene en el tiempo, nuestras facultades que permiten sostener vínculos de pertenencia, estima, cuidado y protección; como también nuestro razonamiento, dejan de funcionar para dar paso a la “sobrevivencia”.

Esto podría ser muy adaptativo si se tratara de circunstancias de emergencia concretas y reales. No obstante, lo que suele suceder en la vertiginosa cultura que venimos desarrollando en las sociedades modernas, es que vivimos un constante estado de emergencia que desestabiliza nuestras facultades cerebrales, acompañado de una toxicidad proveniente no sólo del ambiente y alimentos contaminados, sino también de hormonas del estrés como el cortisol, que cuando están presentes en dosis demasiado elevadas y de modo permanente, terminan intoxicando nuestro sistema nervioso.

Entonces, ¿como cuidar la salud mental?

El tener en cuenta la integración de estos tres cerebros en cada persona, nos permite considerar que cada uno tiene una función imprescindible para la humanidad y que la creatividad no reside en ninguno en particular, sino que justamente se desarrolla dicha habilidad con mayor potencia en la medida que somos capaces de integrar nuestras facultades cerebrales y, por tanto, integrar nuestro pensar, sentir y actuar.

Como cuidar la salud mental en relación con la sexualidad e identidades de género

Nuestra sexualidad está fuertemente ligada a nuestras facultades creativas, ya que la sexualidad humana, no sólo nos permite ‘crear’ nueva vida, gestando seres que replican nuestra genética y costumbres. También está ligada a nuestra capacidad de generar proyectos, obras y en general elementos culturales. La energía vital desde diferentes líneas teóricas de la psicología, apuntan a ligar esta a nuestra sexualidad, erotismo y creatividad.

Por otro lado, un importante fenómeno cuando nos preguntamos respecto a cómo desarrollar nuestra creatividad, son aquellos ejercicios en los que buscamos diferentes respuestas a una misma pregunta, o elaboramos una ‘lluvia de ideas’ para darnos la oportunidad de no descartar posibilidades anticipadamente y también cuando intentamos explorar nuevos caminos que ‘salgan de la caja’, para llegar a concepciones diferentes a las acostumbradas. Es así como cuidar la salud mental también es posible.

Como cuidar la salud mental

Todo este tipo de prácticas dicen relación con lo que se denomina pensamiento divergente. Pues, si bien se viene constituyendo como un modo de desplegar en cualquier persona, grupo o equipo de trabajo las habilidades creativas, hay personas, grupos y comunidades que, desde nuestro distanciamiento de ciertas normas y estereotipos socioculturales dominantes, desarrollamos un pensamiento divergente que podríamos aprovechar desde el respeto a las diversidades para que aporten ampliamente a nuestro desarrollo y convivencia en los distintos ámbitos sociales.

Estas personas las hallamos en grupos neuro diversos, tales como quienes nos encontremos dentro del espectro autista, personas con diversidad funcional, personas con diagnósticos psiquiátricos y/o sobrevivientes a la psiquiatría; personas dentro de las comunidades sexo género diversas, personas migrantes, indígenas o afrodescendientes, entre otras corporalidades y existencias que de algún modo venimos siendo oprimidas y discriminadas por sólo ser.

No obstante, tal como lo que venía describiendo respecto a nuestro cerebro, las personas con características divergentes solemos enfrentar situaciones de rechazo y marginación, toda vez que nos alejamos de los patrones de comportamiento y apariencia física.

Por el contrario, cuando somos capaces de elaborar acuerdos, normas y políticas que permitan el respeto, inclusión e integración de personas e ideas divergentes, permitimos soluciones más nutricias y creativas a las diferentes problemáticas ecológicas, psicológicas y sociales que afrontamos cotidianamente.

Autogestión de tu salud mental en comunidades creativas

Con todo lo anteriormente expuesto, he querido apuntar a que desde lo que nos constituye como humanidad, las redes que podemos potenciar hacia dentro y fuera de cada individualidad, desde nuestra neurofisiología, como también desde nuestra pertenencia comunitaria a sociedades humanas y ecosistémicas, requerimos desarrollar nuestra creatividad de un modo efectivo y amplio priorizando nuestra calidad de vida cotidiana, generando espacios de descanso, auto aceptación, autoconocimiento y autorregulación.

También de convivencia respetuosa e integradora, porque llevamos demasiado de nuestro breve tiempo como historia humana desperdiciando nuestras facultades creativas para vivir de un mejor modo, sano y justo, del modo que hemos venido siempre mereciendo vivir.

Lo que hemos estado buscando, está en nuestro interior y cual espejo, se refleja en nuestro mundo. Para esto, herramientas como la imaginación, la flexibilidad y aceptación de la divergencia, la convivencia comunitaria respetuosa, la relajación, el erotismo y el juego, son herramientas clave a la hora de proponernos desarrollar nuestras habilidades creativas, y así es como cuida la salud mental.

Presentación:

Dani Torreblanca, artista, docente, magíster en psicología comunitaria, psicoterapeuta desde un estilo afirmativo y neuro-sexo-género divergente [neuroqueer], desde un propósito de servicio activista y 20 años de trayectoria en diversas áreas integradas, arteterapia, neurofisiología, pedagogía, espiritualidad y muchas otras. Enfoque situado, transfeminista, anticolonial, transdisciplinar y ambiental-comunitario; respetando nuestra diversidad étnico-cultural, espiritual, intergeneracional, funcional, identitaria, relacional, entre otras.

Integración de psicoterapia corporal y experiencial, terapia narrativa, arteterapia, técnicas TRE de liberación de la tensión, estrés y trauma [activando temblor neurogénico] (En proceso de certificación para ser facilitadora), Barras de Access Consciousness [presencial presión leve en 32 puntos energéticos en la cabeza], Tapping [auto-presión de puntos energéticos en distintas partes del cuerpo] , meditación, imaginería, entre otras herramientas.

También puedes encontrarme en RRSS
Ig / fb @psicoterapeutadivergente

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