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Descubre cómo mantener un cerebro saludable sin importar la edad

Durante la tercera edad existen sentimientos de no poder enfocar la atención en lo que se hace.

Todos envejecemos inexorablemente. Nuestro aspecto físico como nuestra cognición irán cambiando con los años.  

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y desde un punto de vista biológico, el envejecimiento es la consecuencia de la acumulación de una gran variedad de años moleculares y celulares a lo largo del tiempo, lo que lleva a un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales. 

Uno de los campos que se ocupa de estudiar estos cambios a nivel neuronal es la Neuropsicología del Envejecimiento. En los últimos años se ha registrado, merced a los avances de las ciencias médicas, un incremento en la expectativa de vida de la población. 

Estos avances han traído consigo una mejora en la salud física, sin embargo se ha observado un incremento de patologías asociadas al deterioro cognitivo, que comienza entre los 50 y 55 años, pero que alcanzan a manifestarse aproximadamente a los 60 años.

Los cambios fisiológicos que ocurren en el envejecimiento normal pueden conllevar pérdidas funcionales en relación a la memoria, la atención y la orientación temporoespacial. 

Se traduce en olvido de objetos y de nombres de personas o cosas

Cuando se llega a la tercera edad, existen sentimientos de no poder enfocar la atención en lo que se hace, y también desorientación con respecto a lugares de concurrencia habitual. Al comienzo estos indicadores pasan inadvertidos para el individuo, sin embargo son alertas tempranas de un posible deterioro cognitivo incipiente.

Claro que en grado de deterioro no es igual para todos, su gravedad, velocidad de avance, tiempo de manifestación y recursos para sobrellevarlo, dependen de varios factores. Entre ellos la calidad de vida, la alimentación, la actividad física, enfermedades médicas intercurrentes, factores emocionales y la reserva cognitiva propia de cada individuo. 

Este último factor es clave, ya que de ella dependerá la capacidad de desarrollar estrategias de rehabilitación y compensación más o menos exitosas. Cuando hablamos de reserva cognitiva nos referimos a la capacidad del cerebro adulto de mantener una función normal cuando esta se ve afectada. 

Así el impacto de los cambios neurológicos vinculados al envejecimiento cerebral, es menor cuanto mayor es la reserva cognitiva. Esto ocurre porque el tejido cerebral sano es capaz de suplir la pérdida de neuronas y sinapsis.

Actualmente, los neuropsicólogos contamos con herramientas de aplicación rápida y sencilla para determinar de manera precoz el deterioro cognitivo leve.

Esto permite que de forma temprana se lleven a cabo estrategias de intervención individualizadas, que de manera muy efectiva contrarrestan los efectos del deterioro, demoran su aparición y prolongan la salud neurológica.

Al momento de evaluar la salud neurológica de un paciente, se planifica un tratamiento específico, donde se jerarquizan los objetivos y las estrategias más apropiadas para mejorar la funcionalidad y calidad de vida del paciente. Si bien cada tratamiento es pensado de manera totalmente individualizada para potenciar las posibilidades de cada paciente, podemos mencionar algunas claves, que son generales y fundamentales para nuestra salud neurológica.

¿Cómo se puede mantener un cerebro sano?

La buena noticia es que aunque no podamos frenar los efectos del paso del tiempo, sí tenemos herramientas para que éste nos afecte lo menos posible. La salud de nuestro cerebro depende de:

  • Una buena alimentación.
  • La actividad física es realmente fundamental ya que aumenta los factores de crecimiento del cerebro facilitando nuevas conexiones neuronales, especialmente las asociadas a la memoria.
  • Ser conscientes de la importancia de tener una emocionalidad sana y sostener vínculos sociales positivos.
  • Es imprescindible dormir bien.
  • Y fundamentalmente, mantenerse activo y APRENDER siempre algo nuevo, ya que aprender produce una mayor cantidad de conexiones neuronales y a través de este proceso potencia su rendimiento.

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