Desarrollo personal

El autoconocimiento.

Trabajar, tener una familia, dinero, un auto y una cuenta bancaria son las metas que toda persona adaptada al modelo cultural imperante pretende alcanzar, sin cuestionarse un ápice.

Seguramente el razonamiento inconsciente que está a la base es “porque todos lo hacen”. A pesar de que algunos (as) logran cumplir con estás metas socialmente impuestas, por alguna inexplicable razón no logran sentirse realizados.

¿Porque ocurre esto?

Todo indica que estás metas externamente impuestas no son suficientes para sentirnos plenos
(as) y felices, quizás porque nuestra sociedad no está sincronizada con la tendencia a potenciar individualidades, por el contrario promueve estereotipos que debemos alcanzar, siendo sometidos desde pequeños (as) a situaciones que no concuerdan con nuestra verdadera naturaleza.

A través del proceso de crianza y socialización vamos introyectando ideas e ideales –que provienen de otros individuos, de grupos importantes para nosotros y de la sociedad en general- de cómo debemos ser.

Estas ideas las terminamos considerando como propias, internalizando un ideal de si mismo socialmente construido, que impone expectativas y mandatos que intentamos alcanzar, pero que nunca alcanzaremos en cuanto su construcción no surge del mundo interior de la persona y por ende es un constructo alejado de quien se es esencial y realmente.

¿Qué es el autoconocimiento?  ¿Por qué es tan importante?

Perls expresa con especial detalle este proceso “El auto concepto se desarrolla en el contacto entre los miembros del sistema familiar, con el cúmulo de experiencias que se van teniendo a través de la vida; el cómo nos apreciamos tiene que ver con los mensajes verbales o no que hemos incorporado.

Como nuestro sistema familiar es quien en un primer momento nos trasmite las expectativas culturales y religiosas, también nos enseñan; cómo actuar, pensar,
hablar, etc.

Si lo anterior no es masticado por el individuo para concienciar lo propio, produce en la persona un desvío de necesidades auténticas, originando que esta responda solo a las exigencias de otros. (Santacruz, S., Valiente, X, Lazcano, P.).

El proceso antes planteado se ve potenciado en cuanto somos valorados socialmente solo si concordamos con el molde social y así convertimos nuestra vida en un esfuerzo tras otro por encajar, ser aceptados y valorados por los demás, aunque sin darnos cuenta esto signifique traicionarnos a nosotros mismos.

Rogers define el resultado psíquico de este proceso como: “neurosis: estar desincronizado con tu propio self” (Boeree, C. G., 2003).

Mientras mayor sea la distancia entre quien debo ser y quien soy realmente, mayor es también la neurosis.

En definitiva esta distancia nos muestra si estamos más cerca de la salud o de la enfermedad con su modalidad correspondiente que puede darse como pánico, estrés, depresión, fobias, etc.

A menudo no reconocemos esta desincronización con nuestro ser esencial, solo experimentamos una sensación de incomodidad o podemos sentir simplemente una vaga insatisfacción, una tenue sensación de vida apagada, y una falta de sentido y plenitud, a pesar de nuestros mejores esfuerzos para estar satisfechos con lo que la sociedad nos ha dicho que nos hará felices.

En el caso de otras personas, la sensación de llevar una vida desde el “deber ser” puede transformarse en una vivencia en forma de una dolorosa y persistente sensación de confusión, ineptitud, carencia, vacío o inutilidad.

Las épocas de crisis pueden llevar estas sensaciones cerca de la superficie, proporcionándonos un atisbo de nuestra desincronización.

Dichos atisbos, si así lo decidimos pueden transformarse en el inicio de un proceso de reconocimiento y aceptación.

Estoy enamorado?  ¿Me caso o no lo hago?
¿Qué carrera estudio? ¿Estudiaré medicina o teatro?
¿Me cambio de trabajo o no?

Cuando requerimos tomar alguna decisión importante para nuestra vida y nos damos cuenta que no tenemos claridad de que hacer, es relativamente frecuente sentir confusión e incertidumbre y a la vez una sensación de inestabilidad y falta de consistencia, básicamente una sensación de barco a la deriva.

El proceso de autoconocimiento comienza por comprender que estoy inmerso en una sociedad
y en una cultura que impone estereotipos sociales deseables y que la naturaleza esencial de mi
self no necesariamente tiene que “ser como” o “cumplir con” dicho estereotipo.  Una vez que se comprende esto, se abre el espacio y las posibilidades de reconocimiento personal.

El autoconocimiento

Es una de las claves en el desarrollo de las personas y, a la vez, es uno de
los principios básicos para poder regular las emociones, relacionarse con los demás y para
permanecer conectados (as) con nuestra naturaleza esencial, de modo de poder discriminar a
cada instante que es nutritivo o no para nosotros.

 

El proceso de autoconocimiento no implica ir en la búsqueda de algo, sino que es el mecanismo
que nos permite ir quitando los obstáculos, los introyectos hasta lograr permanecer en contacto continuo con nuestro ser esencial.

En definitiva autoconocimiento es comenzar un proceso que nos invita a salirnos del molde social que nos lleva a creer que somos de una determinada manera y a comportarnos por lo mismo de forma rígida para luego involucrarse en un proceso de actualización del potencial personal e interpersonal a través de la exploración del mundo interno y el autoaprendizaje vivencial.

La personalidad

Maslow explica en resonancia con lo expuesto: “La personalidad gira en torno a dos aspectos fundamentales: Nuestras necesidades y nuestras experiencias”.

En otras palabras, lo que buscamos a lo largo de la vida y lo que vamos viviendo. En lo cotidiano es permanecer conectados con el flujo de emociones, sensaciones y necesidades internas e ir descubriendo su significado. Ambos aspectos, van configurando nuestro ser esencial.

Solo así podremos ir construyendo, momento a momento y de forma creativa la respuesta a la pregunta ¿Quién soy?  Y después de conocerse ¿qué?

Después de conocerse o más acertadamente después de aumentar la consciencia de lo que no
somos y permitir que desde ahí surjan nuestros aspectos esenciales, viene el siguiente paso “aceptar aquello que se descubre”.

Tomar consciencia que no somos el “ideal social” es clave, pero esto no asegura que nos liberamos de su incidencia para siempre, lamentablemente estará como telón de fondo a lo largo de toda nuestra vida e inevitablemente podremos caer en la tentación de comparamos o en la nostalgia de como seria si fuésemos valorados (as) y querer encajar nuevamente.

Como podemos ver es un trabajo permanente de traernos a la consciencia una y otra vez. Ya vimos que gran parte de nuestro sufrimiento tiene relación con identificarnos y creer que somos lo que debemos ser, sin embargo si logramos conocernos ahora aceptamos es el siguiente paso.

A.H. Almas (1998, pág. 31) expresa de este modo el proceso interno de falta de aceptación “Si te observas a ti mismo, descubrirás que en tu interior tienes un comentario prácticamente constante».

La autoaceptación

Una parte de ti está siempre criticando lo que estás haciendo, sintiendo, pensando, diciéndote que estás equivocado por lo que estás sintiendo o pensando, que no lo estás haciendo bien y nunca lo harás, que de uno u otro modo eres una mala persona, que no debieras hacerlo de este modo, que lo debieras hacer de este otro, y suma y sigue” (Celis, A.).

Si consideramos que constantemente estamos rechazando aspectos nuestros que no concuerdan con el “ideal social”, nuestra cuota de sufrimiento puede llegar a ser de proporciones.

Con la aceptación esto no termina, luego tengo que amar aquello que acepté, pero bueno, valoración propia es un tema profundo que requiere su propio espacio, tal vez en un nuevo artículo. Intuyo que pueden estar pensado y esto del desarrollo de la persona ¿cuándo termina? la respuesta es nunca, sin embargo es tremendamente esperanzador comprender que cada movimiento hacia el desarrollo implica una mayor cuota de bienestar y que es mejor disfrutar el proceso que correr tras una meta que nunca lograré, porque eso somos esencialmente “el proceso“.

Ps. Gianela Giovagnoli Díaz

¿Cómo liberarnos de la ansiedad y depresión? Detrás del modelo cultural podríamos decir que esta el “estorbo de los afectos” a la hora de correr detrás del éxito, las emociones y los sentimientos se transforman en obstáculos. Este deseo apremiante de querer eliminarlos provoca precisamente el efecto contrario, mayor: tristeza, nerviosismo, inquietud, cansancio, desconcentración, tensión, temblor, dolor de cabeza, irritabilidad, dificultad para dormir, sudoración, taquicardia, dificultad para respirar, etc. En definitiva mayor sufrimiento. Como psicóloga me he formado para acompañar a las personas en su búsqueda de satisfacción y paz interna, esto se logra a través de un proceso amoroso de reconciliación con nuestras emociones, de modo que seamos nosotros (as) quienes las manejamos y no ellas a nosotros. En definitiva, que podamos vivirlas y experimentarlas de manera sana y nutritiva para nosotros y los que nos rodean.

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar