Depresión

EL SUICIDIO: una aproximación desde la Psicología

Freud plantea desde el Psicoanálisis que los seres humanos nacen con dos pulsiones: la de vida y la de muerte, la pulsión de vida nos lleva a crecer, amar, desarrollarnos, motivarnos por realizar distintas cosas según nuestras capacidades.

Por el contrario, la pulsión de muerte es lo opuesto, la paralización y desintegración, autodestrucción, volver a lo inanimado, el suicidio seria un autocastigo impuesto por el “Yo” sobre la persona.

El comportamiento suicida incluye suicidio, o intento de suicidio; el pensamiento o pensamientos repetidos respecto al suicidio se denomina ideación suicida.

Un episodio que se repite en todas las generaciones

Todos tenemos en nuestro entorno, algún familiar o amigos quienes han muerto por esta causa.

Cerca de 800.000 personas fallecen en el año, esta cifra no refleja en forma objetiva la realidad,  generalmente la familia esconde las causas de la muerte por el prejuicio que exista en torno a esto.

Los motivos y las causas son varias, en todo caso, no hay distinciones de credo ni de edades, ingresos, nivel educacional, y orientación sexual.

No hay un perfil del suicida. Eso sí, hay grandes diferencias entre hombres y mujeres, tanto la edad y los métodos utilizados son diferentes.

La depresión es la única razón por la que esta persona desarrolla esa conducta. En más de la mitad de los casos es desencadenada por la pérdida de una persona.

Tipos de problemas que pueden presentarse:

Pueden ser matrimoniales, con la ley, económicos, término de una relación amorosa, enfermedades crónicas e invalidantes, soledad en el caso de adultos mayores; acoso escolar o bullying en el caso de los adolescentes; experiencias traumáticas en la infancia, como abuso sexual, conflictos con los padres.

Otros desórdenes

Existen trastornos mentales de índole mayor como la esquizofrenia, donde el sujeto en estado de delirio puede obedecer a ordenes en su interior que lo mandan a realizar esa conducta.

En el caso del trastorno bipolar, esa conducta puede llevarse a cabo cuando esta iniciando una depresión o saliendo de ella.

Por otro lado, el caso de abuso de drogas o alcohol que puede agravar un cuadro depresivo, porque la persona pierde el grado de autonomía y autocontrol.

Las personalidades limítrofes o trastorno de personalidad Limite (TPL) se caracteriza porque estas personas reaccionan mal ante el estrés y no toleran frustraciones, generalmente tienen un historial de comportamiento violento, tendrían por lo tanto un mayor riesgo de suicidio.

Las mujeres intentan menos el suicidio que los hombres

Quizás porque la mujer es dadora de vida y protectora, mientras el hombre es mas impulsivo, tiene menor tolerancia al sufrimiento, no busca ayuda psicológica y los afectan mas los trastornos adictivos.

En cuanto a los métodos, las mujeres usan métodos mas pasivos y silenciosos, como monóxido de carbono, fármacos a veces mezclados con alcohol.

Ideación suicida

En el diagnostico diferencial está el suicidio frustrado y el parasuicidio:

  • Primer caso existe una planificación y el método para lograrlo es objetivamente peligroso, de tal modo que si no logra, lo mas probable es que vuelva a intentarlo y le resulte.
  • Segundo caso estan las amenazas suicidas, si vienen acompañada con un plan suicida, se pueden predecir a futuro una conducta suicida. La ideación suicida, por otro lado, se refiere a pensamientos sobre el suicidio que puede ser duraderos en el tiempo.

En el caso de las amenazas suicidas, cuando se repiten una y otra vez, pasa que la familia o el entorno inmediato no presten atención y hasta se cansen de escuchar esta amenaza una y otra vez y no creen que lo vaya a realizar. El problema de esto es que al final logran su objetivo y sobrevienen las recriminaciones y sentimiento de culpabilidad por no haber prestado mas atención al suicida.

Sea como sea, el suicidio tanto de una persona cercana, pareja, hermano, amigo, hijo, padres es una experiencia profundamente dolorosa y terrible, que repercute en sentimientos de culpabilidad en el entorno inmediato de la persona, quienes se preguntan si habrían hecho esto o lo otro, como no pudieron verlo antes.

¿Qué acciones podemos tomar?

En los casos antes mencionados, la ayuda terapéutica es indispensable, esta debe incluir necesariamente el entorno inmediato de la persona, se busca una alianza entre paciente-terapeuta-familia.

El objetivo terapéutico puede centrarse según el caso, si es adolescente que se autolesiona (cortes en los brazos) o la persona tiene ideación suicida, o esta desesperada, o derechamente si hay conductas suicidas.

En algunos casos se hace necesaria la internación del paciente, según la gravedad del cuadro. Si hay planeamiento, o si hay patología de base del paciente, o no existe apoyo familiar o social.

Uno de los aspectos importantes en la terapia del paciente que tiene ideación suicida o ha intentado suicidarse, es darle una resignificación a su vida, entregándole factores que pueden ser modificables contrarrestando los inmodificables, dándole:

  • Herramientas;
  • Un sentido a su vida con esperanza;
  • Y control sobre ella.

En este sentido,  la prevención primaria con los niños y adolescentes es fundamental. Se debe buscar cooperación colegio-familia, involucrando a los padres en charlas para que sepan entregar apoyo afectivo incondicional con sus hijos, acostumbrar a los adolescentes a pedir ayuda cuando la necesiten, enseñarles estrategias de afrontamiento y resolución de problemas.

Para que todo esto ocurra en interacción familiar es fundamental que exista confianza entre padres e hijos y eso solamente se logra con la presencia y apego que se genera en el vínculo.

Sería necesario instaurar programas de prevención a nivel social:

  1. Identificando personas de alto riesgo: se pueden aplicar herramientas de evaluación adecuadas, estableciendo estrategias de intervención apropiadas, también diseñando programas específicos para jóvenes y adolescentes así como con adultos mayores (en este grupo etario la soledad y enfermedad son las causas principales).
  2. Establecer medidas concretas para personas vulnerables, reduciendo factores de riesgo, exclusión social, abandono, drogas y alcohol.
  3. Realizar programas psicoeducativos de prevención en zonas de alta prevalencia de suicidio con familiares de personas que han cometido un intento de suicidio.

En la práctica terapéutica, no existe nada más frustrante y doloroso para el psicólogo que descubrir que un paciente atentó contra su vida. A pesar de la situación, no podemos pensar que somos dioses, ni malabaristas y como decía Freud: “siempre hay algo incognoscible al interior de cada paciente”.

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