Desarrollo personal

El tabú de la salud mental en Latinoamérica

El estudio de la mente y el comportamiento existen como disciplina desde el siglo XIX. Sin embargo, en el camino, el cuidado de nuestra mente se fue dejando de lado y quedando en segundo plano después de la salud física, al punto de considerarse tabú o algo muy problemático. Hoy, estas limitantes están empezando a desdibujarse, pero aún queda mucho trabajo por hacer.   


Un Informe mundial sobre salud mental publicado este año por la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como “una parte integrante de nuestra salud y bienestar generales y un derecho humano fundamental”.  

A pesar de ello, tanto en el día a día como en políticas gubernamentales, se trata de un tema relegado a segundo plano. Como si la salud mental se tratara de una tendencia pasajera y no un componente clave de cada ser humano.  

Fue el encierro traído por la pandemia y nuevos estudios los que pusieron en la palestra el cuidado de nuestra mente y emociones como algo importante. Pero fue también este despertar el que nos enrostra una realidad bastante triste a nivel mundial, una que en Latinoamérica se vuelve alarmante. 

“Aproximadamente una de cada ocho personas en el mundo sufre algún trastorno mental. La prevalencia de los distintos trastornos mentales varía en función del sexo y la edad. Los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos son los más comunes, tanto en hombres como en mujeres”, nos explica el estudio mencionado anteriormente. 

A su vez, en un estudio que tristemente ya cumple 10 años, la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) explica que aproximadamente 5 por ciento de los adultos de Latinoamérica tienen depresión, aunque pocos reciben tratamiento. 

¿Por qué es un tabú? 

Todas estas cifras nos recuerdan que el descuido de nuestro bienestar emocional y mental puede fácilmente llevar a trastornos como la depresión o la ansiedad. Pero entonces, ¿por qué no le damos la atención necesaria? Porque en Latinoamérica la salud mental aún es un tema tabú. 

Dentro de los pocos aspectos positivos que podríamos tratar de rescatar luego de la llegada de la pandemia, está la visibilización de esta situación. Ya no podemos simplemente conformarnos con que se trate de un tema tabú, sino que ahora se está hablando de ello. 

Esto puede sonar como un paso mínimo, pero desde el momento en que se empiezan a hablar las cosas, las estamos haciendo reales, visibles y, de una u otra forma, estamos lidiando con ellas. 

Sin embargo, incluso vivir una pandemia no es suficiente para romper esta barrera del tabú. Porque en muchos países del mundo y, como podemos ver en nuestros propios círculos cercanos, así como en estadísticas a nivel de cada país, hoy hablar abiertamente de salud mental sigue siendo un tema “incómodo”. 

Si partimos haciendo una simple pregunta en nuestros círculos cercanos, ¿cuántos podrán responder que sí conocen a alguien o que, directamente, han asistido a terapia psicológica? Lamentablemente, no muchos. 

Y si bien es un panorama que está cambiando mes a mes, trabajo del que como Psyalive somos orgullosamente parte –fomentando un acceso masivo y democrático a la atención psicológica–, el tema va más allá. La sociedad latinoamericana, al igual que muchas otras, es el resultado de su historia y cultura, factores que han moldeado el actuar de cada uno, conformando a cada individuo como el resultado de su entorno. 

Es por esto, que actualmente podemos ver como las emociones, y en concreto, cualquier malestar mental, se tienden a asociar como algo con una carga negativa de lo que no se debe hablar. Uno que se debe esconder porque “es de locos”, “es un problema” o “es por debilidades”. 

Si todas estas frases nos resuenan como sin sentido, es por algo. Pero lamentablemente muchas personas en nuestra región si se sentirán relacionados con ellas, aportando al círculo de vicioso de castigar a la salud mental, afectando una y otra vez las posibilidades de ser tratada como debe ser: por medio de terapia psicológica. 

¿Qué podemos hacer? 

Como todo malestar social, no podemos cambiar toda una realidad ni años de tradiciones y mentalidad, sólo con mencionarlo acá o visibilizando cifras alarmantes, aunque sí ayuda. El trabajo recae más en que cada persona empiece a trabajar en sí mismo y en aceptar las emociones, como el apoyo psicológico como un factor tan importante como cualquier malestar físico. 

A su vez, es de gran importancia que las políticas gubernamentales, como aquellas dentro de las empresas, incluyan dentro de sus planes el velar por la salud mental. Mientras más espacios de aceptación existan, menos tabú será el cuidar nuestra salud mental. 

Por eso, esto es trabajo de todo. Y desde Psyalive, contamos con cientos de psicólogos que trabajan día a día por cambiar esta realidad y por apoyar a todos quienes necesiten un tipo de guía en algún momento de su vida. 

Si deseas atenderte con alguno de nuestros expertos, puedes agendar tu sesión de terapia psicológica en el horario que más te acomode aquí. Si, por otro lado, eres un profesional de la psicología y sientes que este escrito te habló directamente a ti, entonces te invitamos a sumarte a nuestra plataforma. Puedes agendar una llamada con uno de nuestros asesores haciendo clic aquí. 

¡Y recuerda que no estás sólo! Lo que estás sintiendo no tiene nada de malo, sólo queda trabajo por hacer para que finalmente en todos los rincones del mundo se entienda así. 

Psyalive

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