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Es bueno realizar balances de Fin de Año?

balance fin de año

Llegamos al final de este 2021, y escuchamos hablar de balances. ¿A qué nos referimos con esto? ¿Es significativamente necesario hacerlo?

En organizaciones, empresas u otros espacios de trabajo, se realizan balances tanto administrativos como de actividades emprendidas, a fin de promover mejores resultados para el siguiente año. Esto mismo ¿puede ser aplicable a lo personal? 

Si ya has realizado en años anteriores esta tarea, o si deseas efectuarla por primera vez, proponemos algunas reflexiones. Primeramente, recordar que es un ejercicio cuya modalidad no debería exigir lineamientos estrictos, el punto está en la manera de llevarlo a cabo, como herramienta transformadora, y no su contrario… 

El término balance, podríamos ponerlo en interrogantes, ya que cuando hablamos desde ese lugar, condicionamos un momento de examen, evaluación justa y exacta al modo de ingreso y egreso de una hoja contable. Por lo cual, mejor pensarlo como lectura y resumen del año vivenciado.

Balance también podría remitir a una balanza, como la de la justicia, donde cada extremo de la misma debe tener una equitativa distribución de peso para que se mantenga en equilibrio. Pero la vida es más compleja para pensarla de ese modo.

Por otro lado, si bien el año calendario nos proporciona un sistema de tiempo en particular, que plantea un deber hacer en función a esa lógica. ¿Acaso todos los objetivos deben comenzar y concretarse en un año? ¿Acaso todas las conductas aprendidas y logros a lo largo de nuestra vida, se han conquistado en 12 meses?

No olvidar que cada meta que nos proponemos tiene sus propios procesos, algunos pueden llegar a concretarse en ese tiempo, otras requerirán de mayores instancias. Para ello preguntarse ¿Qué   acciones sostengo para que dicha meta se esté logrando?

El resumen del año vivenciado puede efectuarse revisando los alcances que se habían proyectado para el año que se va, como así también las actitudes y disposiciones que hemos tenido, tanto para dichos planes, como en la interacción con nuestros vínculos (entorno íntimo, laboral o de otros espacios sociales que habitamos)

¿Y cuál es el momento para dedicarle atención a la lectura del año? Esto merece ser contemplado. Principalmente por encontrarnos ante los últimos días del mes, donde la vorágine por ultimar detalles, tramites y cierres suele despertar cierta inquietud. Entonces, buscar un ambiente propicio, sabiendo que necesitaras de tus propios tiempos para realizarlo. Incluso los primeros meses del año, también pueden ser momento para practicar esta herramienta.

Pensar y recordar todos los eventos que sucedieron, sin juzgarlos, ni aplicando dimensión de “importante o poco importante”, todas las situaciones son válidas para tu resumen. En una primera etapa centrarse simplemente en registrar, más adelante podrás dirigir el foco en la lectura de cada elemento.

El modo de efectuarlo también puede ser muy personal, ya sea de manera más usual, como anotaciones, cuadros, listado o… mediante variables artísticas, como un poema, un ensayo, un dibujo con palabras, collage, ¡hasta una canción!, hacerlo con libertad.

Por otro lado, además de ubicar el momento y espacio propicio, también se puede elegir de hacerlo en soledad, con otras personas, o profesional en consultorio. Puede que el armado en conjunto permita aportar datos que no estamos observando, y ayuda a amortiguar los sentires que surjan.

Para hacer esta actividad es necesaria la tolerancia a la frustración y a la espera de aquello que todavía no llegó a aparecer.  Es por eso que, no te limites únicamente en lo no alcanzado, también en los escenarios que pudieron darse.

Una vez que se finaliza la primera parte del registro, comienza la etapa de análisis con respecto a lo detallado. Si en años anteriores realizaste otros resúmenes, te resultará de utilidad retomarlo para una mejor revisión.

Atender a las reacciones que va despertando este proceso, en particular si llegan a surgir objetivos no alcanzados. A partir de aquí, es el momento de sincerarse y evaluar que detuvo la posibilidad de efectuarlo. 

A modo de ejemplo, unx estudiantx que no alcanzó la regularidad en todas las materias y acumuló otras por re-cursar. En ese punto, las comparaciones tienden a abrumar ya que se fija en el efecto y no la multiplicidad de causas que derivaron a esa situación.

Es decir, si no se concretó lo anhelado, ¿te das otra oportunidad, o te detienes en el camino? Evaluando las causas que dificultan una meta, se puede indagar mejor sobre los puntos a trabajar. Siguiendo con el ejemplo, quizás unx estudiantx recursó una materia por temores a rendirla, o no tuvo tiempo de estudiar por otros motivos también prioritarios. Básicamente, dar un paso atrás, para mirar la situación en su totalidad.

Ante aquello de lo que aún no se ha concretado, se puede armar una cadena de factores que obstaculizan esa posibilidad, para poder pasar a la acción. Puntualizando en los aprendizajes que han aparecido a partir de esos eventos, junto a los modos de enfrentarlo.

Entonces, llegando al final, podrías terminar de completar la tarea, focalizando en las metas para el próximo año. A modo de prevenir posibles disgustos preguntarte ¿esta meta es un proyecto mío o de otrx/s?, recordemos que los mandatos sociales y familiares tienden a instar ciertos escenarios de lo que “debería ser”, en función a la edad y el contexto en que nos situemos.

Apuntar a metas que vayan a impartir bienestar, cuya labor para concretarla sea real y posible, para este período en particular.  Capturados dichos proyectos, analizar qué acciones han de emprenderse para realizarlas.  A lo cual, será preciso nuestro compromiso hacia ese objetivo.

En cuanto a la cantidad de metas, puede servir de aliento, determinar una cantidad posible según nuestros recursos para alcanzarlo. Podría suceder, que, en el fervor por diseñar planes, nos anotemos muchas tareas, a las que no podremos dedicarle una plena energía a cada una en particular, por ser muy abarcativxs.

Comenzar de a poco, promoviendo también metas cortas, que nos impulse a seguir instalando nuevos objetivos durante la continuidad del próximo año.

En síntesis, siempre y cuando sea saludable y enriquecedor hacer un ‘’resumen del año vivenciado’’, vayamos por ello. Apuntando a los cuidados para sí necesarios, de modo que no sea una experiencia desalentadora, es una etapa del año que desde ya mantiene movimientos agotadores.

Si bien, la idea de que un año se termina, y que aún quedan pendientes por encarar, puede provocar un incremento de displacer con reacciones desfavorables. Por otro lado, un año nuevo que comienza, nos ubica ante una ciclicidad, en la posibilidad de nuevas estrategias para adaptarnos a las situaciones que se presentan.

De todos modos, sería conveniente revisar la idea respecto a que un año se termina, y al siguiente traeremos cambios absolutos. Como si llegado el 31/12 pudiésemos sacarnos un chip, y cambiarlo por el chip 2022, cual máquinas, e instalárnos todas las aplicaciones de positividad que queramos. Los cambios son paulatinos, y requieren para eso de un conjunto de pasos, algunas vivencias y situaciones se mantendrán en constante, otras podrán ser remodeladas para crear otro estado.

En caso que elijas trabajar, en un espacio de consultorio psicoterapéutico, la elaboración de estos procesos y emociones que aparecen durante el desarrollo de proyectos, podes hacer una consulta en nuestra plataforma de Psyalive. Estaremos encantados de ayudarte.

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