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¿Heridas de la infancia yo?

heridas de la infancia

En este artículo exploraremos de manera general el tema de las heridas de la infancia; y no, no hablo de cuando te caíste aprendiendo a montar bicicleta o patines.

Hablo de las heridas afectivas que todos tenemos en algún grado, de acuerdo con nuestro proceso de desarrollo.

Pues bien, para adentrarnos en este tema es necesario realizar un recorrido por la historia de vida; que este no sea un artículo más de los que lees a diario, esta vez utiliza el artículo para autoevaluarte y no solo para informarte, ¿te animas?

Para empezar, pregúntate:

¿Qué cosas crecí viendo y escuchando?

¿Qué recibí en la infancia?

¿Qué recuerdos significativos tengo de esa época?

Si dentro de tus respuestas se encuentra que: Crecí viendo violencia, desigualdad, crecí escuchando palabras denigrantes, insultos, recibí maltrato verbal o físico, tengo recuerdos de cosas traumáticas que sucedieron en familia, en el vecindario, en la escuela; seguramente tienes heridas afectivas.

Ahora bien, es importante destacar que estas heridas se originan a partir de experiencias negativas en la infancia, o también que se interpreten de forma negativa.

Hago esta salvedad, ya que algunas personas pueden haber vivido tu misma experiencia negativa, pero no se interpretó como tal, así que la huella emocional que deja no es muy profunda y por ende no tiene mayores consecuencias en la vida adulta.

Por este motivo todos los seres humanos tenemos heridas afectivas, pues nadie sale completamente ileso de la infancia, la diferencia se encuentra en el nivel de afectación de esas vivencias tempranas.

Pero ¿Cuáles son estas heridas y cómo identificar si tengo alguna?

A continuación, expondré en un sencillo cuadro las principales heridas afectivas, en las que varios autores han coincidido, y frente a ellas estarán sus respectivas consecuencias emocionales y comportamentales, de esta forma puedes chequear con cuáles te identificas.

Heridas de la infancia
Heridas de la infancia

Como pudiste ver hay emociones, pensamientos y comportamientos que son muy comunes a la hora de relacionarnos afectivamente con las personas que nos rodean.

Así que, si te identificas con alguna de estas heridas, no te preocupes, la buena noticia es que se pueden trabajar y sanar, para lograr afrontar de manera más adecuada el mundo de las relaciones interpersonales, y si lo requieres, no dudes en buscar ayuda profesional.

— Psi. Estefanía García Duque

«Mi trabajo como profesional tiene como fundamento la vocación en el servicio a los demás. Durante cinco años como psicóloga he logrado tener contacto con muchos pacientes que solicitan un trato digno, cercano, humano y una escucha atenta, frente a sus diferentes síntomas como: ansiedad, depresión, falta de motivación, impulsividad, inseguridad, dependencia emocional, desorientación frente a su proyecto de vida, problemas para conciliar el sueño, dificultades en el manejo de emociones, relaciones afectivas poco sanas, problemas en relaciones familiares, entre otros.»

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