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Homosexualidad: ¿se nace o se hace?

¿Qué es la homosexualidad?

La homosexualidad es la atracción romántica, atracción o comportamiento sexual entre miembros del mismo sexo o género.

Esta orientación está vinculada a hombres y mujeres, al hombre homosexual se le denomina “gay” y a la mujer “lesbiana”. En el siglo XX la homosexualidad comenzó a separarse del concepto de “trastorno mental” para convertirse en una orientación sexual más.

Primeros registros de homosexualidad en la historia

La homosexualidad ha estado presente en distintas culturas a lo largo de la historia. Las relaciones entre personas del mismo sexo se remontan a la antigua Grecia. Los griegos practicaban la pederastia como forma de introducción de los jóvenes en la pubertad a la sociedad adulta.

Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven, hasta que alcanzaba la edad de casamiento. La aristocracia alentaba a los mentores a tomar por alumnos a jóvenes (15 a 18 años) para iniciarlos tanto sexual como académicamente. Lo tardío del matrimonio y el papel limitado y secundario de la mujer, alentaban este tipo de prácticas.

Estudios sobre homosexualidad

Desde el punto de vista biológico, National Geographic confirma que no hay un gen de la homosexualidad. La variedad genética hallada en casi medio millón de participantes en una investigación explica solo una pequeña porción de este comportamiento, poniendo de manifiesto la complejidad de la sexualidad humana.

En algunos estudios se ha visto que los niños con hermanos mayores tenían significativamente más probabilidades de ser gay: por cada hermano mayor la probabilidad aumentaba un tercio. No se sabe por qué, pero una teoría es que con cada embarazo varón el cuerpo de la mujer forma una reacción inmune a las proteínas que influyen en el desarrollo del cerebro masculino.

Por otra parte, la exposición a niveles inusuales de hormonas antes de nacer puede afectar la sexualidad. Por ejemplo, fetos femeninos expuestos a altos niveles de testosterona muestran niveles más altos de lesbianismo.

Sin embargo, gemelos idénticos, si uno de ellos es gay, hay 20% de probabilidades de que el otro tenga la misma orientación sexual. Bastante bajo para dos personas con el mismo código genético. Rice, que ha investigado el tema, se refiere al campo de la epigenética, que explica que parte de nuestro ADN se enciende o apaga.

Las epimarcas se pasan a los hijos, pero solo ocasionalmente. William Rice cree que lo fetos femeninos emplean una epimarca que los hace menos sensibles a la testosterona. Generalmente no se hereda, pero a veces si, y lleva la preferencia de los niños varones por su mismo sexo.

Otro investigador, cree que la sexualidad involucra decenas o cientos de alelos que probablemente tardarán décadas en descubrirse. Incluso si los genes determinaran la sexualidad de los homosexuales, también determinarían la sexualidad de los heterosexuales.

El tema de la homosexualidad es muy complejo y tiene distintas aristas. Es importante destacar que, en el DSM V (Manual de Diagnostico y estadística de trastornos mentales) de la asociación Americana de Psiquiatría, la homosexualidad deja de ser un trastorno mental. Esto demuestra cómo los contextos históricos y los estereotipos culturales han ido dando forma a las diferentes ediciones del DSM.

Reacciones de la sociedad y la familia en torno a la homosexualidad

Todavía existe violencia y discriminación frente a los homosexuales. Se ejerce un rechazo cultural en muchos países, incluso en algunos con penas de cárcel en una especie de adoctrinamiento para revertir su condición hacia la heterosexualidad. Al interior de la familia, la cual es testigo y partícipe de este rechazo, aumenta más la angustia y el dolor del hijo que presenta esta diferencia en su orientación sexual.

Mientras mayor es la tradición y conservadurismo al interior de la familia, mayor será el rechazo y discriminación hacia el hijo homosexual, lo que hace sino exacerbar el sufrimiento, teniendo que enfrentar solo este complejo proceso.

La institución familiar no cuenta con espacios de contención e información que le permita asumir la condición gay de algunos de sus integrantes de forma más asertiva. Es así como el sujeto homosexual comparte con el otro que también es homosexual, construyendo su espacio de interacción, muchas veces lejos de su familia. Si no hay una orientación previa de cómo abordar esta temática, muchas familias proyectarán confusión, desconsuelo y dolor por la pérdida del hijo idealizado, lo que genera frustración y mal manejo de la situación.

Así, el sujeto homosexual tiene que darle una resignificación a su vida y la forma de relacionarse con los demás. La familia también debe que confrontarse con este nuevo sujeto que, a pesar de asumirse de forma diferente, sigue siendo un integrante importante del sistema familiar. En la mayoría de los casos es necesaria una catarsis, que permita a toda la familia acomodarse a este nuevo escenario incorporando a este hijo homosexual, para lo cual requerirá de apoyo y ayuda profesional.

Psicología y homosexualidad

Desde el punto de vista Psicodinámico del desarrollo sexual, se ha visto que algunos factores ambientales se asocian a la presencia de conflictos en la identidad sexual. Diversos artículos muestran dificultades relacionales que inciden en la orientación sexual.

Pareciera ser, que es en el periodo pre Edípico donde se juega el origen de los trastornos de identidad de género, pero Freud dice que es “hasta pasada la pubertad donde tomará de forma definitiva el comportamiento sexual”. Sin embargo, hay diferencias entre los sexos, los hombres confiesan sus primeras manifestaciones antes de la pubertad, mientras las mujeres a los 14 años, como promedio.

En algunos casos, la identificación con la madre ya sea madre perdida, madre enfadada o madre que se desea poseer y dominar. Mientras que, en otros casos, se ha visto que la homosexualidad se relaciona con la dificultad para identificarse con figuras masculinas; padre ausente, padre muerto. De este modo, el niño experimenta tempranamente un miedo a la pérdida de objeto. Puede darse que inconscientemente entre madre e hijo haya una fantasía compartida de la ilusión materna por la carencia femenina en su vida, madre, hermana, hija, etc.

Distinción de la homosexualidad y mecanismos

Lauretta Bender estudió niños entre 4 a 12 años distinguiendo tres
grupos:
– Aquellos que hacen una identificación homosexual, porque viven como inadecuada la otra imagen parental
– Los que se identifican con el progenitor del sexo contrario, por ser odiado o temido el del mismo sexo
– Aquellos que se crían sin padres y tienen dificultades para identificarse con una figura de importancia para él.

La homosexualidad femenina fue estudiada por Helen Deutsch, señalando los siguientes mecanismos:
– En la prepubertad, la niña es atraída por otra niña doble de su yo (elección narcisista)
– Identificación con el agresor, en casos en que lo era su padre
– Nostalgia de la madre (homosexualidad que reproduce una relación maternofilial)

Es interesante diferenciar las conductas homosexuales sin otras complicaciones psicopatológicas de infancia o adolescencia, de aquellas alteraciones de la identificación sexual dentro de un trastorno psiquiátrico.

Enfoque Conductivo Conductual y homosexualidad

En la década de los años 70 en el campo del conductismo, se utilizó la reconversión como terapia para la homosexualidad, pero no fructificó debido a un tema ético. Tratar de cambiar la orientación homosexual de una persona llevaba a que la esta se sintiera presionada, sin considerar esta decisión en libre y autónomamente. La terapia de conversión no ha sido científicamente validada.

Aunque el cambio puede ser llevado a cabo por un tiempo, el cambio en la identidad sexual no es posible. El modelo desde la perspectiva Conductual – Cognitiva plantea lo siguiente:

1. Sensibilización: El preadolescente se siente diferente debido a que sus conductas no concuerdan con el modelo tradicional de comportamiento masculino o femenino. La homosexualidad no se percibe relevante.

2.Confusión Identitaria: Ocurre en plena adolescencia. Aparecen pensamientos inexplicables sobre su orientación sexual, como también conductas distintas, negar sus sentimientos hacia personas del mismo sexo, evitar pensamientos relacionados con el tema, asistir a terapia para “reparar” o modificar pensamientos o sentimientos hacia personas del mismo sexo, redefinir sus conductas sexuales o como “bisexuales”, o “como una etapa pasajera”.

3. Asunción de la Identidad: La homosexualidad primero es tolerada, luego aceptada y finalmente comunicada a unas pocas personas con quienes el sujeto haya entablado un vínculo afectivo significativo. Esta etapa comienza con un primer contacto social con otras personas homosexuales.

Lo importante de este enfoque es el estudio de la orientación sexual y el desempeño de procesos  como la memoria, percepción o las habilidades visoespaciales; además como las hormonas influyen en dichos procesos.

El psicoanálisis y el conductismo tienen la misma visión en la actualidad: la homosexualidad no es una patología, por ende, no es objeto de tratamiento.

Es así como el abordaje de la orientación sexual se toma desde tres ámbitos interrelacionados entre sí:
– Abordaje de pacientes homosexuales. No interesa cambiar su orientación sexual, sino brindar apoyo terapéutico para que el paciente decida aceptar su orientación y mejorar su calidad de vida.
– Abordaje social, donde es necesario conocer cómo se desenvuelven los y las homosexuales en sociedad, tomando en cuenta los prejuicios.

Enfoque psicoanalítico y homosexualidad

Desde el Psicoanálisis, Freud, consideraba que era una variante de la función sexual, pero no una enfermedad. Para Freud, la homosexualidad es multifactorial:
1. Biológica (bisexualidad innata)
2. Ambiental (influencia del contexto)
3. Experiencias vividas en la infancia registradas en el inconsciente

Para Freud, uno de los factores más fuertes ocurre al final de la etapa fálica, si el Complejo de Edipo no tiene una resolución favorable. Desde el paradigma psicoanalítico, el sujeto adopta progresivamente una posición femenina o masculina, ya que no existe una identidad sexual primigenia y fija.

Esta posición se desarrolla con la interacción del individuo en el mundo. Esta elección concuerda con el género y el rol que la persona ejerce en la sociedad. Pero cuando no coinciden, se da lo que se define como “sentirse mujer en un cuerpo de hombre” o viceversa.

Visión actual de la homosexualidad

En la actualidad, la homosexualidad se ha dejado de considerar una enfermedad. Aún así, sigue siendo necesario el tratamiento terapéutico, no solo por la confusión, sufrimiento y rechazo que el individuo percibe socialmente.

Esto se inicia al interior de la familia, que recibe con frustración y dolor la noticia de tener un hijo con una orientación sexual “diferente”. El entorno social o escolar es fuente de discriminación, lo que lleva al sujeto en sus inicios al aislamiento por temor a burlas o rechazo. Es necesario destacar que la orientación homosexual, no es una “opción” sino una “condición”, determinada por los aspectos anteriormente citados.

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