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¿Relacionamos las emociones con nuestra alimentación?

Durante este último tiempo, hemos tenido que reestructurarnos para combatir la pandemia del Covid-19. Nos hemos visto obligados a prevenir y cuidar de la salud mental de las personas. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha identificado que durante la pandemia se han disparado, aún más, los índices de trastornos alimenticios en América Latina, como lo son: la desnutrición y la obesidad

La desnutrición; se entenderá como la carencia de calorías o de nutrientes esenciales, el cual se desarrolla producto de la no ingesta de alimentos, la cual, en este período de pandemia, se debe a los distintos problemas de logística de algunos países. 

La Obesidad, por su parte, se entenderá como la ingesta excesiva de alimentos junto con dificultad en el orden de horarios de alimentación, sedentarismo, problemas de trastornos mentales, problemas hormonales, etc. 

Este último trastorno alimenticio, debido a la contingencia sanitaria, se ha evidenciado que el tener obesidad puede generar mayores problemas respiratorios en las personas contagiadas por el Covid-19

Incremento en el 2020

Según la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación (NEDA), se registró un incremento de 78% en la cantidad de personas que han tenido que ser tratadas durante el 2020.  

Se determinó que dicho padecimiento ha tenido relación con el estrés, la depresión y la ansiedad en las personas. La pandemia del Coronavirus ha afectado en gran medida a muchos debido al teletrabajo, la poca o nula actividad física, el sentimiento de monotonía y regularidad dentro del hogar, generando una sobreingesta de alimentación durante el confinamiento. 

Es por ello que podemos manifestar que “somos personas que relacionamos nuestras emociones con nuestra alimentación”, dado que la persona relaciona la ingesta de alimentos con la sensación de calma. Pero, ¿cómo podemos mejorar esta situación?

Consejos

  1. Generando horarios de alimentación, también se puede involucrar a  la familia.
  2. Brindándonos tiempos libres antes de acostarnos para desarrollar cualquier actividad física.
  3. Incorporar frutas y verduras en nuestra alimentación, así mejoraremos nuestra capacidad inmune.
  4. Dedica los fines de semana, o al menos uno de ellos, a tu familia. Esto permitirá que se fortalezcan los vínculos familiares y desarrollen actividades juntos.
  5. Estimular la comunicación con tus seres queridos.
  6. Y, por último, si te sientes angustiado o visualizas que ingiere muchos alimentos en períodos previos a descansar, no olvides contactar a un profesional de la salud mental para que conversar sobre el tema.

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